viernes, 14 de noviembre de 2008
Hisoria
¿Cuáles son los verdaderos objetivos de la cúpula de la iglesia?
Guillermo Navarro Jiménez
“es lícito desacreditar cuanto se puede a los enemigos de la religión, a fin de hacerlos odiosos y evitar así que el pueblo siga las perniciosas lecciones de esos propagadores del terror”
Federico Gonzáles Suárez
La historia comparativa depara siempre insospechadas analogías, las que se suceden por cuanto los seres humanos como conjuntos sociales configuramos respuestas similares, ante situaciones sociales y políticas análogas. Por ello, la actual cúpula de la iglesia católica, ante un cambio inminente que afectará a su poder asume posiciones similares a las que adoptó la cúpula de la iglesia católica frente a la revolución liberal de 1895, a pesar del largo interregno que media entre aquella y el actual proceso transformador.
Durante la revolución liberal comandada por Eloy Alfaro, la jerarquía de la Iglesia Católica, los obispos del Ecuador, encabezados por el obispo de origen alemán Pedro Schumacher, afirmaban: “Hoy el liberalismo es el error capital de las inteligencias y la pasión dominante en nuestro siglo; forma él una como atmósfera infecta que envuelve dondequiera el mundo político y religioso, y es el peligro supremo de la sociedad y del individuo. Enemigo gratuito, injusto y cruel de la Iglesia Católica, hacina en loco desvarío todos los elementos de su destrucción y muerte para proscribirla de la tierra, falsea las ideas, corrompe los juicios, adultera las conciencias, enerva los caracteres, enciende las pasiones, avasalla los gobernantes, subleva a los gobernados, y no contento con extinguir, inconciente e infatigable nada, como león rugiente, alrededor de todos los pueblos y naciones buscando a quien devorar”[1]. Posición que sólo se explica por la clara conciencia que tenían entonces, como la tienen hoy, que la aprobación de un nuevo texto constitucional permite el avance de todo proceso revolucionario o transformador, cuando aquel contiene normas que contrarían el statu quo. Tal fue el caso de la revolución alfarista, la que a través de las constituciones de 1878[2], 1897 y de 1906, sentó las bases que permitieron avanzar en la revolución liberal que terminó por afectar al poder conservador, terrateniente y feudal imperante a esa fecha, y, consecuentemente al poder económico y político de la iglesia, aliada incondicional de los conservadores y de sus sistema de dominación feudal[3]. También entonces como hoy pretendieron ocultaron tras principios religiosos “innegociables” sus verdaderos propósitos, la defensa de sus intereses económicos y políticos, los cuales fueron derogados por la Revolución liberal como demandaba el desarrollo nacional[4], a pesar del uso de todo tipo de armas que utilizaron para oponerse a la transformación.
[1] “Carta Pastoral de los Obispos del Ecuador, reunidos en Concilio Provincial dirigen a sus diocesanos”, Imprenta del Clero, Quito, 1895, paginas 7 y 8.
[2] “El 19 de junio, luego de abolir por decreto los tratamientos de Excelencia y Usía en lo político, lo civil y lo militar, (Eloy Alfaro) tomó posesión de la Jefatura Suprema, declarando vigente la Constitución de 1878, en todo lo que no se opusiera a la transformación política liberal”. Pareja, Diezcanseco, Alfredo: “La Hoguera Bárbara”, Casa de la Cultura Ecuatoriana, 1986, página 204.
[3] “La santa alianza del altar y el trono, para mantener sumisos a los pueblos prestándose mutuo apoyo las dos tiranías, la temporal y la eclesiástica; esa alianza nefanda que ha retardado el perfeccionamiento humano por decenas de siglos, mantúvose inalterable y estrecha por largos años en la República del Sagrado Corazón; y produjo todos los amargos frutos que siempre ha dado de sí, en todos los países dominados por ella”, Peralta, José: “Eloy Alfaro y sus victimarios”, Casa de la Cultura Ecuatoriana, Quito, Ecuador, página 30.
[4] Peralta afirma que la reforma liberal debía comenzar por la extirpación del cáncer del clericalismo. Por ello, asevera que el “gobierno liberal atacó con decisión y energía la enfermedad mortal que aquejaba a la república”. En esa línea de acción: “Emancipó la conciencia de los ecuatorianos, estableciendo la libertad de cultos, la libertad de imprenta y la libertad de palabra, suspendió el Concordato y desconoció la supremacía del Syllabus sobre las leyes de la nación; derogó las contribuciones eclesiásticas y los decretos cuasi canónicos que hacían del Ecuador un feudo papal; secularizó la enseñanza y abrió las puerta a la libre importación de libros para la difusión de la ciencia moderna; privó al sacerdocio de su despótico poder y avasalladora injerencia en los negocios públicos; prohibió la inmigración de comunidades religiosas y despojó de las prelacías a los sacerdotes extranjeros que tiranizaban a los del país; declaró bienes nacionales a los llamados de manos muertas, adjudicándolos a la beneficencia pública; estableció el matrimonio civil y el divorcio; dictó leyes protectoras a favor de la raza india y del proletario; limitó, en fin. Hasta donde se pudo la intromisión monástica en el manejo de los asuntos del Estado, vedando que los ministros del altar desempeñen cargos oficiales”. Peralta, José, Op. Cit. Páginas 30 y 31.,
Para ninguno de nosotros es desconocido que vivimos una época de búsqueda de alternativas, que hemos superado la etapa de la resistencia.1 Las opciones y las posibilidades de encontrar las respuestas adecuadas son múltiples, complejas y en ocasiones contradictorias. Creo fundamental entender, que para superar el capitalismo tenemos que trabajar con visión utópica de futuro, arrastrando, en un inicio, muchas de sus taras para llegar a caminar sin los pies del capitalismo.
El capitalismo no se supera por decreto. No desparecerá por una simple voluntad impuesta o por efecto de declaraciones líricas; pensar que ese es el objetivo constituye un grave error y no hace bien a los procesos de cambio. Es importante entonces, estar conscientes de que la tarea de superar el sistema capitalista es muy compleja y difícil, debido a las mismas limitaciones impuestas por este sistema, por lo que el reto para los pueblos de la América Latina y el mundo es particularmente arduo. Pero es una tarea indispensable, porque las condiciones actuales del capitalismo no permiten esperar más, no se puede mantener a largo plazo un modelo que resulta depredador, no sólo de la mano de obra, sino sobre todo de la Naturaleza.
Es, a no dudarlo una tarea de innegable creatividad, que nos remite al viejo Carlos Marx, cuando, en el prólogo de la primera edición de El capital, él ya anticipó que su obra fue escrita pensando en «lectores que quieran aprender algo nuevo y que, también, quieran pensar por sí mismos» («Ich unterstelle natürlich Leser, die etwas Neues lernen, also auch selbst denken wollen»). Para salir del capitalismo, en definitiva, no hay espacio para dogmas y respuestas ortodoxas.
Quisiera plantear algunas ideas que inspiran al neoliberalismo, dentro de la lógica del sistema capitalista, para estar conscientes de cuáles son aquellos aspectos medulares que tenemos que desmontar. La eliminación del neoliberalismo no significa necesariamente acabar con el capitalismo, que es «un sistema de valores, un modelo de existencia, una civilización: la civilización de la desigualdad», como lo entendía el economista austríaco Joseph Schumpeter.
Los valores fundamentales de esta civilización, desde una perspectiva filosófica e ideológica, se nutren de una serie de mensajes que han calado hondo en nuestra sociedad, así como de supuestos que difícilmente se cumplen en la realidad. En primer lugar, está el mito de que si, en un ambiente de competencia y «libertad», cada individuo busca su beneficio personal, se logra al cabo el beneficio de todos –el óptimo social– idea que se conoce como teorema del bienestar. Esta es una visión ideológica sin futuro, que aun en la ciencia económica neoclásica se reconoce como una excepción, pero que ha marcado con profundidad la visión de nuestros países. Se trata de uno de los mensajes más poderosos y uno de los elementos más vigorosos sostenidos por el neoliberalismo, pues ha sabido apropiarse de un valor tan importante como la libertad; valor fundamental para cualquier transformación revolucionaria y que, por lo tanto, debe también estar presente en el actual proceso de cambios.
En segundo lugar, también se ha dicho que no podemos en este momento dar pasos hacia la redistribución de la riqueza, porque resultaría en una redistribución de la pobreza. Nos quieren convencer de que la alegoría del pastelero es la más adecuada; es decir primero hay que preparar el pastel, dejar que crezca, tenerlo listo, y luego distribuirlo. Pero esta lógica, por demás parcializada, ignora la forma sistemática en que se entrelazan los procesos económico-sociales de producción, distribución e incluso, acumulación. Un sistema productivo sólido y creciente se sustenta en una adecuada distribución –que permita potenciar y aprovechar las capacidades creativas y productivas de todos los individuos– y a su vez, un sistema distributivo es más eficaz mientras mayor sea la producción a ser distribuida. Lamentablemente la mencionada alegoría del pastelero ha estado muy presente en las élites de nuestros países, cuando escuchamos, una y otra vez, argumentos contrarios a una redistribución, lo cual en sí ya entraña una visión perversa de cuáles son los elementos que debemos abordar.
miércoles, 12 de noviembre de 2008
Andino&Andino

Objetivos
Poner a consideración del público la alta gama de profesionales con las que cuenta
Andino & Andino Estudio Jurídico.
Informar a la ciudadanía sobre los derechos que le asisten dentro del marco constitucional y legal ecuatoriano.
Permitir el acceso a personas de escasos recursos económicos para recibir asesoramiento por parte de cada uno de los profesionales en sus respectivas áreas.
Imagen Corporativa o Representación Gráfica:
Nombre: Andino & Andino Estudio Jurídico
Color: Blanco y azul
Tipografía: Verdana
Logotipo: Por definir
Audiencia:
Este es un servicio dirigido a toda la sociedad, principalmente a la Prov. de Chimborazo que es la sede matriz en donde se encuentra ubicado Andino & Andino Estudio Jurídico, cuyo fin, es prestar la mejor atención y confiabilidad en los concerniente a asuntos estrictamente legales.
Contenidos:
Asesoramiento en las siguientes áreas:
Penal, civil, laboral, Código de la niñez y adolescencia, tránsito entre otras.
Penal: Delitos de peculado, cohecho, asesinato, violaciones, injurias, estafas, robos, etc.
Civil: Inventarios, partición, fijación de linderos, paternidad, divorcio, demandas ejecutivas, prescripción adquisitiva de dominio, contratos, etc.
Laboral: Violación a las normas del Código del Trabajo.
Código de la niñez y adolescencia: Demandas por paternidad, ayuda prenatal, fijación de pensiones alimenticias, tenencia, permisos de salidas del país, etc.
Publicación de sentencias de primera y segunda instancia, como fallos de casación de las diferentes materias.
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